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Wicked en Madrid

Actualizado: 25 ene

un análisis artístico y la ruptura con el west end




Aún recuerdo mi primer viaje a Broadway: aproveché mi beca para poder ver todos los espectáculos que me ofrecía esa enorme cartelera Neworkina. Pude verlo casi todo, solo me quedé con ganas de ver un show del que todo el mundo hablaba pero que tenía 6 meses de espera... algo para mí nunca visto ni imaginado. ¿Qué tendría ese espectáculo para que la gente esperara hasta 6 meses para verlo?... me quedé con las ganas hasta que pude más tarde disfrutarlo en Londres y me quedé enamorado de su historia, canciones, intérpretes y colorido. ¿Llegará algún día a España?¿Vamos a ser capaces de estar a la altura de un show tan imponente vocalmente y artisticamente? ¡Por fin puedo decir que sí!


La llegada de "Wicked, El Musical" a Madrid, bajo la dirección de David Serrano y la producción de ATG Entertainment, no ha sido solo un evento de cartelera, sino una declaración de intenciones artísticas. Para el ojo profesional, esta versión española ofrece un fascinante caso de estudio: no es una réplica del icónico montaje original de Broadway o el West End, sino una producción completamente nueva; ahí es donde ha ganado: buscar una réplica exacta hubiera sido quedarse corto, ya que las copias nunca superan al original En este caso la esencia del musical se mantiene pero con un toque propio que lo hace más interesante aún si cabe.


Este enfoque reinterpreta la conocida obra de Stephen Schwartz y Winnie Holzman, poniendo el foco en el talento local y en un diseño adaptado, un punto clave que la distingue de la experiencia londinense o neoyorquina, más conocida por su fidelidad al diseño inicial.


El Desafío de la Nueva Producción: Entre la Reinterpretación y el Canon

El principal diferenciador de esta puesta en escena con respecto al montaje canónico de Londres radica en la libertad creativa. Mientras que el West End se adhiere a la escenografía y coreografía originales que han definido el aspecto visual de la obra a nivel mundial, la versión madrileña se apropia del libreto y la partitura para construir una identidad visual propia y en algunos casos hasta mejor que el original a mi juicio.

Esta decisión ha permitido al director y al equipo creativo—incluyendo al escenógrafo Ricardo Sánchez Cuerda y al coreógrafo Iker Karrera—establecer una estética renovada. Las coreografías de Karrera son completamente nuevas, buscando integrar la danza de forma funcional y espectacular, lo que supone una diferencia tangible para aquellos familiarizados con el lenguaje corporal y el movimiento del original.


Excelencia Vocal y Potencia Actoral

En el plano vocal y actoral, la producción madrileña iguala y en ocasiones supera el listón impuesto por el musical a nivel global, demostrando que el talento español está a la altura de la exigencia del género. Sería un error comparar las voces, ya que la diferencia de pronunciación en los idiomas también marcan una diferencia de resonacia vocal y el efecto de un agudo o un grave puede cambiar por completo siendo la misma nota.

Cristina Picos (Elphaba): Su interpretación es calificada como impresionante por su técnica y capacidad expresiva. Picos exhibe un dominio vocal que le permite abordar la dificultad de temas como "Defying Gravity" con una aparente facilidad que me ha puesto la piel de gallina en muchas ocasiones, sorprendiéndome gratamente. Hace que los momentos vocales de Elphaba parezcan "sencillos" y eso se agradece mucho como público porque hace que el canto y la interpretación estén bien integrados. Actoralmente, transmite con pasión y rigor la evolución de Elphaba, desde la marginalidad hasta su transformación. Quizá he echado en falta más fuerza y presencia escénica en algunas ocasiones, donde su compañera Cristina Llorente se ha llevado el protagonismo.

Cristina Llorente (Glinda): Destaca por su técnica vocal asombrosa en los momentos líricos. En el aspecto actoral y expresivo, Llorente domina la comedia, manejando la dualidad del personaje, desde la adolescente caprichosa (con un toque de humor que la crítica ha elogiado) hasta la figura más madura y compleja. Me ha sorprendido gratamente y su energía escénica en muchas ocasiones a eclipsado al personaje de Elphaba (algo que no había notado en el montaje de Londres).

Algo que destacar es la química entre ambas actrices que es el corazón del drama. Su conexión es palpable y sostiene toda la estructura dramática del musical, generando una energía única que hace que los dúos se vivan con auténtico estremecimiento, un requisito indispensable para el éxito de Wicked.


Neizan Martín (Boq) ha sido el que más me ha sorprendido del elenco masculino, transportándome completamente al personaje de la versión londinense: una energía elevada pero perfecta en cada momento y una limpieza expresiva y vocal dignas de ser destacadas.


Quizá el personaje de Xavier Nogales (Fiyero) ha sido el que más me ha dejado frío: en muchas ocasiones el personaje se quedada desdibujado y sin fuerza; aunque tengo que reconocer que fue cogiendo más cuerpo a medida que avanzaba la historia.


El elenco de bailarines ha sido impecable en la limpieza coreográfica y en las partes vocales. Me gustaría destacar su gran nivel corporal a la hora de interpretar los monos voladores: en algunos momentos su fluidez y limpieza me recordaban al gran dominio corporal que existe en los intérpretes del "El Rey León".


Diseño Estético: Vestuario, Maquillaje y Escenografía

Aquí, la nueva producción demuestra su músculo técnico y artístico, ofreciendo un universo rico en detalles que, si bien rinde homenaje a Oz, lo hace con una paleta propia.


Escenografía: La propuesta de Sánchez Cuerda es deslumbrante y dinámica. Se ha priorizado la fluidez en las transiciones mediante el uso ingenioso de elevadores, algo que me ha sorprendido mucho porque ya conocía ese teatro y sé que habrá sido un reto crear tantos espacios en tan poco escenario. Un elemento central es la gran cabeza animatrónica de 3,20 metros que preside el escenario, un detalle que el equipo español ha abordado con soluciones técnicas propias. Si bien el espíritu es el mismo, el diseño y la arquitectura escénica se sienten adaptados y dinámicos, aprovechando hasta el último centímetro del Teatro Nuevo Alcalá, lo que puede ser percibido por los puristas como una desviación del "look" original, pero es un acierto en términos de adaptación espacial: la sensación es de haber conseguido en un teatro más pequeño incluir toda la magia del musical original sin perder ningún detalle y además sin que se sienta un espacio ajustado o pequeño.



Vestuario y Maquillaje: El diseño de vestuario de Antonio Belart es una obra de artesanía. Se destaca que las miles de piezas de cristal y adornos metálicos han sido elaboradas de forma manual, y que el elenco realiza más de 180 cambios de vestuario diarios. En cuanto a la caracterización, el proceso de dos horas de maquillaje diarias para lograr la icónica piel verde de Elphaba es un testamento al compromiso de la producción con el detalle estético.


En conclusión, el "Wicked" de Madrid es una producción lujosa y espectacular que ha logrado forjar su propio camino sin la necesidad de ser una réplica exacta del montaje del West End. A través de una dirección meticulosa, un elenco protagonista vocalmente intachable y un diseño estético fresco y adaptado, este musical no solo entretiene, sino que se establece como un ejemplo de cómo una obra de renombre internacional puede ser reinterpretada con éxito bajo una óptica local de altísimo nivel profesional. Es una visita obligada para cualquier artista que busque entender cómo abordar la producción de grandes musicales con una propuesta escénica y actoral renovada. Con Wicked el teatro musical español sube de nivel de verdad y marca una declaracion de intenciones para los montajes futuros, acercándose a la excelencia que estamos acostumbrados a ver en los espectáculos anglosajones.


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