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La literatura dramática para jóvenes

Actualizado: 11 de sep de 2019

Su importancia y usos pedagógicos.



La adolescencia es un periodo de la vida muy importante para los seres humanos: se inicia a formar parte del mundo que nos rodea de forma activa y empezamos a plantear el rumbo que queremos darle a nuestra vida. Nuestra mente y nuestro ser empiezan a elaborar un sistema de valores, por eso es necesario un punto de apoyo que ayude y favorezca el proceso de maduración y la literatura puede cumplir con éxito parte de esta tarea.


Por todas estas razones vemos como muchos autores orientan sus obras literarias a los jóvenes mostrando un completo dominio, conocimiento y comprensión de los problemas y cambios en esa etapa. Todos hemos sido adolescentes y eso ayuda a que se pueda ayudar a los demás usando la experiencia y la sensibilidad, escribiendo historias que apoyen y aconsejen la mente del adolescente. Lo más importante y lo que puede ofrecer la literatura juvenil en esta época de la vida es una educación en valores gracias al utilizo de la imaginación y la memoria acompañadas por el espíritu crítico. En este caso la identificación con los personajes de las historias, ayudan y orientan al joven a conocer mejor el entorno, conocerse a sí mismo y valorarse.



Los géneros más conocidos en la literatura juvenil son: la novela de la vida real, la novela histórica, la novela de ciencia ficción, la novela fantástica y la novela de detective. Normalmente dentro de estas temáticas se suelen tratar problemas que suelen afectar al colectivo adolescente como la comunicación, la soledad, la falta de atención, la incomprensión por parte de los adultos, la vida y la muerte, la belleza y la idealización, el amistad, el amor, el desencanto, la disconformidad consigo mismo, etc... en definitiva argumentos que ayudan al joven a asimilar cuál es su lugar en la sociedad. Por otro lado los modelos de jóvenes que aparecen en este tipo de literatura son equivalentes a los que encontramos en la realidad: el/la chico/a solitario/a, el/la chico/a desencantado/a, el/la chico/a que compre con los esquemas para hacerse oír, el/la chico/a sensible y el/la chico/a aventurero/a.


Estas características demuestran como los adolescente necesitan puntos de referencias claros, vivir situaciones y emociones, tener nuevas experiencias y a través de la literatura esto es posible pero hasta un cierto punto; hoy por hoy existe un estilo que está casi absolutamente al margen de la educación literaria: la literatura dramática para jóvenes.


En esta ramificación de la literatura, todas las características y las temáticas arriba citadas se amplifican y ayudan al adolescente, no solo a entenderlas, sino también a vivirlas en su piel gracias a los personajes y a sus diálogos. Este tipo de literatura no es solo para leer y reflexionar sino para vivirla cada uno en su propia piel. El uso de esta herramienta en las aulas hace que los propios alumnos puedan sentirse como el personaje, decir y pensar las mismas palabras y por lo tanto crear un sentido de catarsis que les ayuda a sentirse apoyados y entendidos.


Desgraciadamente, hoy por hoy, la literatura dramática está casi al margen de la educación literaria en los institutos. Es un género que permite ser vivido a través de una lectura individual, en pareja o de forma colectiva; existen piezas breves donde el mensaje es más directo y donde la urgencia de los personajes se concentra creando momentos verdaderamente emotivos y clarificadores; pero también hay piezas más largas donde la línea de acción, a lo largo de toda la obra, hace que el lector viva, junto con el personaje, todas sus vicisitudes.


Objetivos y usos de la Literatura Dramática.


Es cierto que la literatura dramática tiene como finalidad ser interpretada por actores ante un público y por lo tanto tiene la característica que sus contenidos se convierten en imágenes y emociones encarnadas por seres vivos; este es su principio fundamental que la diferencia de los restos de géneros literarios. Otros estudiosos abogan por la literatura dramática como un género que puede ser usado en las aulas de distintas maneras sin obligación de representarlo después y propio por eso es adapto a los adolescentes: la lectura colectiva ayuda a crear un sentido de compañerismo y grupo y su carácter más directo y coloquial hace que los alumnos se metan mejor en la piel de los personajes y sientan y reconozcan sus problemáticas, sus fortalezas y sus inseguridades.



Los textos se pueden leer usando la técnica de la lectura dramatizada para que puedan interpretarlos pero sin llegar a ser verdaderas representaciones escénicas; solo limitándose a leerlos con sentido y verdad. Se pueden además mandar tareas basadas en la lectura de la obra sobre los personajes, sus peripecias, los valores que transmiten, etc… Todo eso permite al profesor de Lengua y Literatura poder trabajar mucho contenido de la asignatura y sobre todo trabajar a nivel interno y emocional con los alumnos. Para ellos se convierte en un juego, en una forma de vivir sus problemas en otra piel y les ayuda a crear un “distanciamiento” de sus problemas para así poder verlos desde otra perspectiva.


La literatura dramática además ayuda a poder trabajar en clase la imaginación y la creatividad, ya que la adecuada lectura de estas obras primero hace que su representación suceda en la mente del lector y que después este tenga que usar sus herramientas para expresar lo mismo a sus compañeros. Esta circunstancia del proceso de lectura cobra singular importancia si la analizamos desde la “teoría de la recepción”: el lector atribuye al texto significados distintos, interpretaciones e interrelaciona todo sus saberes para expresar lo que lee y siente utilizando herramientas verbales y no verbales.


Otro elemento muy importante y que trabajan los textos literarios en general es la concentración, ya que es un género que no tolera las distracciones y requiere un cierto esfuerzo para ser expresado; por eso es un buen entrenamiento para los alumnos y una gran ayuda para el aprendizaje de alumnos con TDH. Los alumnos a través de su concentración tienen que recrear las escenas, interpretar y caracterizar los personajes a partir de la fusión mental de dos textos: El texto literario y el texto espectacular : el primero corresponde al diálogo que mantienen los personajes y el segundo son todas las indicaciones marcadas por las “acotaciones” implícitas y explícitas.


Función pedagógica de la Literatura Dramática.


Hay estudios, como el de Elisa Fernández Cambria (1987) que determinan las características de este género literario enfocado a los jóvenes con un clara función pedagógica:

  • Plantea que el contenido de estos textos defiende la fantasía pero que al mismo tiempo son textos que reflejan la realidad cotidiana y a menudo las injusticias sociales y cómo superarlas.

  • Los personajes tiene un claro objetivo educativo, que los protagonistas suelen salir vencedores de los problemas de modo que el adolescente se identifique con ellos y sienta un apoyo más para resolver su problema.

  • La trama suele ser sencilla, directa, clara y lineal y con bastante acción dramática.La moraleja debe de ser implícita en el desarrollo del acción y no un pretexto para su desarrollo.

  • El estilo y el lenguaje es sencillo, claro y directo; característica clave de las obras ricas en réplicas y pobres en parlamentos.

  • Según E. Fernández Cambria (1987), respecto a su finalidad la obra debe ser :

Como mundo real y embrión dentro del cual el espectador puede ir aprendiendo y fortaleciéndose psicológicamente y moralmente para cuando le toque vivir de pleno como adulto.
  • Debe ser un texto que acepta el humor pero sin ironías poco inteligentes: es muy fácil hacer reír a un joven con caídas, exageraciones, referencias escatológicas, etc… pero lo difícil y necesario es hacer un uso de un humor inteligente y con un trasfondo de reflexión.

Por lo general, nunca cualquier obra dramática, para joven o adultos, debe olvidar la parte lúdica que es un elemento intrínseco y terapéutico del teatro. Los jóvenes no pueden ver este tipo de actividad como algo aburrido, rígido y difícil. Es tarea del profesor hacer que disfruten, se superen y tengan ganas de venir a jugar que es el secreto del aprendizaje y del buen teatro.