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¿Cantante o actor?

La interpretación en la ópera




Desde su nacimiento, el género operístico tiene un constante debate sobre la importancia de la formación interpretativa de sus cantantes: a partir del siglo XX, las vanguardias requieren un intérprete que no solo use su voz de forma virtuosa, sino un artista completo que pueda también enfrentarse a la realidad escénica en toda su complejidad. Susana Egea Ruiz es un gran estudiosa de este género: en sus numerosos artículos y en su tesis doctoral para la Universidad Autónoma de Barcelona, avala la importancia de una sólida formación actoral para los cantantes de ópera.“Do you have a design in mind for your blog? Whether you prefer a trendy postcard look or you’re going for a more editorial style blog - there’s a stunning layout for everyone.”


Hay que tener en cuenta que el trabajo de un “actor que canta” es distinto a el de un “actor que habla”: cuando la técnica actoral converge con la música y el canto hay cuestiones propias que cambian, ya que aquí la interpretación no solo gira alrededor del texto y de las palabras, sino también alrededor de las notas musicales, haciendo por lo tanto que la organicidad del artista quede vinculada alrededor de ellas. En un artículo del 2015, la misma Susana Egea escribe:


“La convivencia de la acción escénica con la música y la técnica vocal genera una especificidad que permite plantear la técnica actoral como una especialización necesaria”.


En su investigación llegó a la conclusión que la interpretación es necesaria para completar la formación artística del cantante de ópera. Pero ¿la técnica actoral del actor dramático es suficiente? La respuesta es NO, porque como se mencionó más arriba, en la ópera entran en juego otros factores que influyen en la interpretación, como el peso de la música – que es constante durante toda la obra –  y la exigencia vocal de cada pieza. Esta reflexión nos hace pensar que los cantantes de ópera deben ponerse en mano de actores especializados en esta rama artística para que puedan entrenarles de la forma correcta, ya que cualquier actor no tiene los conocimientos técnicos necesarios.


Grandes teóricos de la interpretación, compositores y pensadores siempre han definido el cantante de ópera como un “actor-cantante” (Stanislawsky), un “actor” (Meyerhold), un “cantante dramático” (Wagner), o un “actor de ópera” (Rousseau); destacando por lo tanto la importancia de las dos disciplinas que se fusionan en este tipo de artista.


Todos estos expertos, al entrenar cantantes de ópera, han podido observar cuáles son las características gestuales y emocionales técnicas que tienen que desarrollar a nivel físico e interpretativo:


  • Según Meyerhold (1909), deben entrenar un gesto y un movimiento enfocado a lo simbólico más que a lo realista; debido al continuo contacto de sus acciones con la música durante toda la obra.

  • A colación del punto anterior y por la misma razón, hay que darle importancia a la formación en danza del cantante como complemento y apoyo a su interpretación gestual.

  • Según Chaliapin (1973), el cantante de ópera tiene que aprender, igual que un actor, a construir las lineas corporales y emocionales del personaje a través de su historia, pero de una forma distinta al actor de texto: aquí la música es un elemento que hay que saber analizar por encima de las letras y las palabras  y que influye por encima de todo en este tipo de trabajo actoral.

  • Stanislavsky (1925) también remarcó en su momento la importancia de la música en el entrenamiento actoral-operístico, ya que afecta a la partitura interna del personaje y a su código gestual. Los conocimientos musicales de estos artistas deben convertir las Arias en pura emoción y no en un simple escaparate de técnica vocal.

  • Un buen coach interpretativo para un cantante de ópera tiene que prepararle para cantar con la máxima libertad de movimiento a través de un sistema progresivo de entrenamiento basado en la relación “movimiento-técnica vocal-interpretación”, además de ayudarle a sacar de la partitura el personaje, su carácter y sus emociones mas profundas.


Muchos jóvenes que se están preparando para este tipo de carrera cometen el error de pensar que su éxito depende solo de su calidad vocal, por lo tanto entrenan diariamente solo esa parte, sin darse cuenta que están dejando atrás un elemento que es igual de importante que la voz: la interpretación. Hoy en día el genero operístico ha cambiado y se ha vuelto mucho más interdisciplinario que antes: muchos directores son más exigentes desde el punto de visto interpretativo y no valoran solo la voz como elemento para elegir un artista u otro en un montaje.


Después de este análisis, si eres una persona que se está formado para ser en una futura estrella de la ópera, recuerda que debes elegir un profesor de interpretación cualificado que sepa cómo trabajar la técnica actoral en relación al género específico; y por otro lado, reparte tus horas de formación de forma equilibrada entre canto e interpretación, ya que estas disciplinas son las que te convertirán en un artista preparado y completo, listo para la demanda del mercado operístico actual.